TRAIL RUNNING · MALLORCA BY UTMB · EXPERIENCIA PERSONAL
La SDT de Mallorca by UTMB ha sido una de las carreras de montaña más especiales y complicadas que he vivido. No por buscar un resultado concreto ni por competir contra otros corredores, sino por todo lo que llevaba detrás antes de colocarme en la línea de salida.
Hacía apenas cinco semanas que había pasado por el hospital después de un episodio de fibrilación auricular. Llegaba a Mallorca con muchas dudas, menos entrenamiento del habitual y una preocupación que nunca había condicionado tanto mi manera de correr: cómo respondería mi corazón durante tantas horas de esfuerzo.
Conseguí terminar la carrera y mi valoración general es positiva. Pero lo más interesante es cómo evolucionó la prueba: comenzamos muy atrás, fuimos remontando posiciones y llegamos a una parte final donde el dolor de pies y la falta de entrenamiento específico se hicieron notar muchísimo.
Vídeo: mi valoración completa de Mallorca by UTMB
En este vídeo explico cómo afronté la SDT, las posiciones que fui recuperando, los momentos más duros y qué puede suceder con mis próximos objetivos de ultradistancia.
Una carrera diferente desde el primer kilómetro
Cuando preparo un ultra, normalmente me gusta llegar con la tranquilidad de haber hecho los deberes. Quiero saber que he acumulado los kilómetros necesarios, que he entrenado las tiradas largas y que físicamente tengo garantías para afrontar la distancia.
Esta vez no era así. Después del episodio cardíaco tenía que controlar mucho más las pulsaciones y evitar los esfuerzos que antes habría hecho de manera natural, tanto corriendo como caminando en las subidas.
Lo que más me preocupaba era volver a encontrarme con una subida anormal de pulsaciones, como la que me había llevado a recibir atención médica semanas antes.
Por eso salí con una idea clara: correr con tranquilidad, controlar el esfuerzo y tratar de llegar a meta en las mejores condiciones posibles.
De la posición 150 a luchar por puestos mucho más adelantados
La primera parte fue complicada, sobre todo mentalmente. Comenzamos aproximadamente en la posición 150 y, al pasar los primeros controles, seguíamos bastante atrás. En el segundo punto de control todavía no estaba dentro de los cien primeros.
Sabía perfectamente que no podía competir al máximo, pero reconozco que tampoco me imaginaba verme en aquellas posiciones. Fue un pequeño bajón, porque cuando estás acostumbrado a competir de otra manera cuesta aceptar una situación tan diferente.
Sin embargo, llegó un momento en que cambié la perspectiva. La carrera era la que era, mis circunstancias también, y no tenía sentido intentar correr por encima de lo que podía permitirme.
La remontada llegó sin necesidad de acelerar
Lo curioso fue que, conforme avanzaban los kilómetros, empezamos a recuperar posiciones casi de forma continua.
No es que yo estuviera aumentando muchísimo el ritmo. Lo que ocurría era que otros corredores, que posiblemente habían empezado demasiado rápido, iban acumulando fatiga y reduciendo su velocidad.
Además, en los avituallamientos conseguía recuperar tiempo. En muchos de ellos adelantaba entre cuatro y seis corredores, y esa diferencia, repetida durante tantas horas, terminaba siendo importante.
Fuimos pasando por posiciones próximas a la 80, la 70 y la 61, hasta alcanzar provisionalmente la posición 37 cuando todavía quedaban dos avituallamientos para llegar a meta.
Pasar de estar alrededor del puesto 150 a verme entre los cuarenta primeros cambió completamente mis sensaciones sobre la carrera.
Eso sí, una cosa es la mejor posición provisional alcanzada y otra el resultado oficial final. Lo que destaco aquí es la progresión que experimenté durante la prueba.
El entrenamiento que me faltó para llegar preparado
Otro aspecto fundamental para entender lo que pasó en Mallorca fue la preparación de las semanas anteriores.
Antes del problema cardíaco venía entrenando aproximadamente entre 140 y 150 kilómetros semanales. Después reduje el volumen a unos 60 o 70 kilómetros por semana.
Además, durante las cinco semanas previas no había realizado entrenamientos de más de 20 kilómetros ni tiradas largas superiores a dos horas.
| Aspecto | Situación explicada en el vídeo |
|---|---|
| Volumen anterior | 140–150 km semanales |
| Volumen reciente | 60–70 km semanales |
| Tiradas largas previas | Sin sesiones de más de 20 km ni de más de dos horas |
| Principal limitación en carrera | Fatiga acumulada y dolor de pies en la parte final |
Ese volumen reducido me permitió mantener parte de la forma física y afrontar la prueba, pero no sustituía el entrenamiento específico que normalmente considero necesario para una ultradistancia de estas características.
Una cosa es conservar capacidad aeróbica y otra muy diferente es preparar el cuerpo para soportar tantas horas de impacto, desnivel, bajadas técnicas y fatiga acumulada.
Por eso, cuando hablamos de preparar carreras largas, no deberíamos pensar únicamente en los kilómetros semanales. También importa la adaptación progresiva al tiempo de esfuerzo y a las exigencias reales del terreno.
En Green Power Sports Team puedes consultar nuestros planes de entrenamiento y encontrar propuestas para diferentes objetivos de trail y asfalto.
Los últimos 15 kilómetros: cuando los pies dejaron de responder
Durante buena parte de la carrera me encontré relativamente cómodo dentro de mis limitaciones. En algunas bajadas técnicas, simplemente manteniendo un trote controlado, conseguía adelantar a otros participantes.
Recuerdo especialmente una bajada larga anterior a la zona de la calzada romana, donde pude superar a varios corredores sin necesidad de forzar demasiado.
Pero cuando llegamos a los últimos 15 kilómetros, todo cambió.
El dolor de pies era muy importante. Estaba completamente fatigado y el terreno, que antes podía afrontar trotando con cierta facilidad, empezó a hacerse muchísimo más complicado.
En ese momento dejé de pensar en recuperar posiciones. Me conformaba con mantener las que había conseguido y avanzar hasta meta.
Lo interesante es que, incluso en esas condiciones, apenas recuerdo que me adelantaran dos o tres corredores durante esa parte final.
Eso me hizo pensar en algo que siempre ocurre en los ultras: cuando uno está sufriendo, muchas veces los demás también están atravesando sus propios momentos difíciles.
En un ultra puedes hundirte y volver a encontrarte bien varias veces
Una de las cosas que más me gustan de la ultradistancia es precisamente esa montaña rusa de sensaciones.
Hay momentos en los que parece que todo se hace eterno. Después, sin saber muy bien cómo, vuelves a encontrarte cómodo y empiezas a correr con mejores sensaciones.
En Mallorca pasé por varios de esos ciclos: momentos de bajón, momentos positivos, tramos donde recuperaba posiciones y otros donde lo único que quería era que terminara la carrera.
Es parte de lo que hace tan especiales estas pruebas, pero también explica por qué considero tan importante llegar bien preparado.
Al final, sufrir vas a sufrir. La diferencia está en hacerlo porque estás compitiendo dentro de tus posibilidades o porque físicamente ya no puedes mantener el ritmo que te gustaría.
Mi problema cardíaco y las pruebas que tengo pendientes
Esta carrera tiene un contexto médico que no puedo separar del deportivo.
Además del episodio reciente de fibrilación auricular, tengo un problema de insuficiencia aórtica que requiere seguimiento. Es una situación que ya conocía, pero que después de lo ocurrido ha vuelto a ocupar un lugar importante en mis decisiones.
En el momento de grabar el vídeo todavía tenía pruebas pendientes, incluida una resonancia magnética cardíaca con contraste.
Hasta disponer de los resultados y conocer las indicaciones médicas, no puedo asegurar qué entrenamientos podré hacer ni qué distancias podré preparar con garantías.
Una aclaración importante: esta es mi experiencia personal, no una recomendación para correr ultras con una enfermedad cardíaca. La posibilidad de realizar deporte de resistencia con insuficiencia aórtica o antecedentes de arritmia debe valorarse individualmente por especialistas, teniendo en cuenta las pruebas, la gravedad del problema y la respuesta al esfuerzo.
Las guías de cardiología deportiva de la Sociedad Europea de Cardiología explican que la participación en deportes competitivos ante enfermedades valvulares depende de una evaluación clínica específica. No todas las situaciones tienen las mismas limitaciones ni el mismo riesgo.
Mi prioridad ahora es completar los estudios, seguir las indicaciones de los profesionales que llevan mi caso y decidir con esa información cómo continuar.
¿Seguiré preparando carreras de 100 millas?
Es una de las preguntas que más me hago después de Mallorca.
Me gustaría poder recuperar los entrenamientos largos y volver a preparar objetivos importantes, pero tampoco quiero presentarme a carreras de ultradistancia sin sentir que he hecho la preparación que corresponde.
Si las pruebas médicas y mi evolución lo permiten, me gustaría recuperar progresivamente sesiones largas de tres o cuatro horas, con recorridos de 20 o 30 kilómetros, siempre dentro de las pautas de entrenamiento que me autoricen.
Eso cambiaría bastante la perspectiva de cara a la siguiente temporada.
Si por el contrario no pudiera realizar esos entrenamientos, tendría que replantearme los objetivos y posiblemente centrarme en pruebas de 60 u 80 kilómetros, o mantenerme por debajo de los 100.
No significa que haya decidido abandonar las 100 millas. Significa que, por ahora, todavía no tengo suficiente información para saber qué distancia tendrá sentido preparar.
Camí de Cavalls y TDS: los posibles próximos objetivos
Entre las carreras que tengo en mente aparecen Camí de Cavalls y la TDS del Mont Blanc.
En el momento de grabar el vídeo ya estaba inscrito en la distancia larga de Camí de Cavalls. Mi idea inicial era mantener ese objetivo y valorar también la TDS, pero todo dependerá de cómo evolucionen las pruebas cardíacas y de la preparación que pueda realizar.
Si no pudiera entrenar para las distancias más largas, tendría que estudiar alternativas más cortas o modificar el calendario.
También tendré que tener en cuenta los requisitos de participación y clasificación del circuito UTMB World Series.
De momento prefiero no asegurar nada. Hablar de futuras carreras es ilusionante, pero lo prioritario es recuperar la normalidad deportiva dentro de lo que permita mi situación médica.
Lo que me llevo de Mallorca by UTMB
Cuando hago balance de esta carrera, lo primero que recuerdo es que conseguí terminarla en unas circunstancias muy diferentes de las habituales.
También me quedo con la remontada, con los momentos buenos después de los malos y con la sensación de que todavía tenía una base física que me permitió avanzar durante muchas horas.
Pero no quiero engañarme: la parte final fue demasiado dura y me recordó lo importante que es preparar adecuadamente una competición de esta distancia.
Para quienes quieran conocer mejor el entorno de la carrera, la organización oficial de Mallorca by UTMB ofrece información sobre la SDT, su recorrido por la Serra de Tramuntana y las características de la prueba.
Y si os gustan las carreras de montaña, podéis seguir otros entrenamientos, competiciones y análisis en la sección de vídeos de Green Power Sports Team.
También tenéis disponible nuestro análisis de las The North Face Offtrail Ultra, donde explicamos las características de unas zapatillas orientadas al terreno técnico, especialmente relevante cuando hablamos de bajadas, roca y largas jornadas en montaña.
Conclusión: recuperar primero, competir después
Mallorca by UTMB ha sido una experiencia muy especial, de esas que te obligan a cambiar la manera de entender una carrera.
Estoy contento por haber llegado a meta, por la progresión que tuvimos durante la prueba y por haber sido capaz de gestionar una situación que nunca había vivido de esta manera.
Pero ahora mismo mi objetivo no es escoger una carrera de 100 millas ni marcarme una posición. Es terminar las pruebas médicas pendientes, recuperar la continuidad y saber qué entrenamientos puedo afrontar.
Después llegarán las decisiones sobre distancias, calendario y nuevos retos.
Seguiremos entrenando con cabeza, disfrutando de la montaña y compartiendo todo el proceso.
Y ahora os pregunto: ¿preferiríais seguir preparando ultras muy largos si las condiciones lo permiten o centraros en distancias más cortas para disfrutarlas con una preparación más completa?
Nos vemos en el próximo entrenamiento.
Referencias: experiencia personal relatada por Juan María Jiménez en el vídeo; información oficial de Mallorca by UTMB; guías de cardiología deportiva de la Sociedad Europea de Cardiología. Las cifras de entrenamiento y las posiciones provisionales corresponden al relato del autor.

